Se premió irracionalmente en la corrida del sábado de gloria en Texcoco

Las aparatosas premiaciones del sábado de gloria acapararon la atención, aunque solo la corrida del domingo de resurrección tuvo buen juego.

Tal vez sea incomprendida la magia de las tardes de toros en Texcoco. Ciertamente, se trata de un coso en el que las normas para ver una corrida de toros se fuerzan hasta el límite de lo que suele ser cotidiano. A los de por sí pintorescos personajes que conformamos la afición de la capital del país y sus zonas adyacentes, se une un público feriante tanto o más pintoresco que muchas veces no tiene la menor formación taurina ni mucha idea de qué es lo que realmente está pasando en el espectáculo por el que desembolsó un dinero. Sin embargo, en su forma de adueñarse del ambiente hay algo que bien vale la pena saber leer, quizás desapasionándose un poco de la afición taurina.

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Lo que son las cosas
Un Alfredo Ríos «El Conde» más fresco que antes de su retiro
Logró los tres o cuatro mejores muletazos de la tarde, aunque sin articular faenas
Arturo Macías trata de rencontrarse con la alegría de su época de gloria
Pero se desdibuja entre los desplantes y más desplantes de su peor etapa
Estas actuaciones ordinarias, más una estocada más o menos buena y esta sensacional, valieron cuatro orejas y rabo a juicio de la autoridad
Miguel Ángel Perera, buenos momentos
Aunque sin volver loco a nadie. Tampoco tuvo un lote que transmitiera. En realidad ninguno de los Pozohondo lo hizo.
Estupendo puntillazo de Erasmo Fernández
¿Vestirse de torero para hacer esto, señor Fermín Quiroz? Qué pena

Fieles a nuestra política desde la primera vez que tomamos una cámara y a nuestras convicciones como aficionado, #LaSuerteSuprema no pública fotos de orejas, vueltas al ruedo, saludos en el tercio, salidas a hombros, ni brindis. Máxime cuando se producen en estas condiciones

El maestro Leonardo Campos fungió como juez de plaza.

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