Los astados fueron cuatro y cuatro de los consabidos itos: Bernaldos de Quirós y Fernando de la Mora, mal presentados, aunque de mejor lámina los primeros, y tan malos de juego unos como los otros. Fue lo de menos, y si despertaron alguna protesta, esta se perdió entre el murmullo de las 32 o 33 mil personas que cubrieron los tendidos del coso de Insurgentes. Los que hicieron primero, cuarto, sexto bis, y octavo, dos de cada hierro, se dejaron meter mano sin bravura, ni fijeza o codicia, y con debilidad manifiesta.
Haz click aquí para leer la nota completa en #Opinionytoros















Un comentario sobre “Curioso espectáculo de variedades nos hace preguntarnos si defendemos las corridas de toros o qué cosa. Corrida guadalupana.”