La sombra de un antitaurinismo ramplón se ciñó sobre Tlaxcala esta semana. En contraste, sus habitantes abrazan a la fiesta de toros como propia a lo largo y ancho del estado. En esta ocasión fue Chipilo, un pequeño pueblo del municipio de Terrenate en la zona norte del estado, donde pudimos palpar el arraigo de las corridas de toros entre la población tlaxcalteca.
