El sevillano tuvo una confirmación de alto impacto en la Monumental de México. La reforma en materia de protección animal es una realidad.
Hace muchos años, en lluviosas tardes novilleriles, vimos a un chico rubio torear extraordinariamente por la izquierda. Era Javier Jiménez, quien después de dos tardes, desapareció del mapa. Un par de años después, apareció otro chico que parecía calca del anterior y que también hizo el toreo al gusto de la Monumental. Se trataba de su hermano, Borja Jiménez y, también, luego de dos solitarias tardes, parecía que seguiría ese camino.
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Reapareció Sergio Flores
Sin mucha suerte con el de la devolución de trastos
Y entre la firmeza
Y la pirotecnia con el cuarto
Pero sin poner de acuerdo a los asistentes
Borja Jiménez, de alto impacto apenas abrirse de capa
Continuó con tersas chicuelinas
Y la efervescencia continuó con este magnífico inicio de faena
Buenos derechazos
Y larguísimos naturales antes de que el toro viniera a menos
La lidia del quinto parecía poco prometedora
Pero Borja vio lo bueno en el toro, se lo cambió por la espalda y después se plantó en estos derechazos
Y algunos «sobrenaturales»
Con los que prácticamente había asegurado las orejas
Pero la estocada en la suerte de recibir no tuvo efectos mortales
Todo cuesta arriba para Miguel Aguilar
Que se estampó con el débil tercero
Y el sexto, protestado por el respetable
Miguel estuvo correcto pero frío
Y no pudo remontar la animadversión que provocó el toro
Lo mejor, la estocada
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