No hubo sorpresas en el humilde cierre de la Temporada Novilleril de la Plaza México

De nuevo hubo bravura y trapío, otra vez le hicieron frente toreros con posibilidades pero francas carencias, de nuevo hubo pifias en la autoridad y de nuevo fue un festejo en familia.

La idea de éxito es por demás subjetiva. Según el observador, los resultados de cierto emprendimiento pueden considerarse de formas muy distintas.

Por ejemplo, ¿Cuál es el rasero, cuáles los elementos para juzgar esta temporada? ¿Acaso por su éxito taquillero, económico o de difusión? En ese ámbito, se trató de una temporada que comenzó con entradas que rondaban las cinco mil personas y en el que debiera ser su punto culminante reunió, si acaso, a 2,500 diletantes. Sin radio, sin televisión, sin la menor visibilidad en las calles, en los mercados, en el transporte público ni en ningún sitio.

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José María Mendoza, el veterano
Se nota su rodaje y solvencia técnica
Como en estos naturales citando de frente
Pero el tiempo pasa y el estirón no llega
Jesús Sosa pinta para ser un estupendo capotero
Y con la muleta se desempeña con firmeza
Aunque con verdor, se sobrepuso a las dificultades
Y con esta estocada cortó una oreja
Con el quinto tuvo más problemas para acoplarse
Y echó mano del valor
Axel López, una tarde compleja
En la que hubo buenos detalles
Pero poca solidez taurina
Sin opciones con el sexto

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