Accidentada de pe a pa, la primera corrida en la Plaza México

Un poco por ineptitud, un poco por los imponderables del clima, pero una serie de desatinos llevaron a que la primera corrida del año no pudiera terminar ni resultara exitosa.

En primer lugar, después del paseíllo debimos disfrutar de un rato de suertes charras acorde con las inclinaciones folklóricas de la empresa, que se antojaban como valioso tiempo antes de que se cayera el cielo sobre el ruedo de la Monumental. Desde antes del paseíllo la amenaza se tornó en una lluvia tupida, mientras veíamos ejercicios extrataurinos.

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Cuauhtémoc Ayala intenta ponerle verdad, como en esta banderilla al estribo al primer San Marcos
Aunque la gente decidió no reconocérselo
Luis Ignacio Escobedo, confirmación malograda
Puesto que el toro se despitorró sin perder el cuerno
Por lo que el señor juez Enrique Braun hizo el tancredo a la justa ira del público
Pepe Murillo tuvo una actuación estrujante
Con buenos muletazos, sobre todo por el lado izquierdo
Aunque toda la lidia se saboreó el drama
Las volteretas vinieron luego de unas osadas bernardinas
La primera fue impresionante
La segunda aparentaba mucha gravedad
Y después de este espadazo
La tercera fue efectiva
Juan Luis Silis sin opciones
Bajo un tormentón. Angelino de Arriaga y Juan Pedro Llaguno se quedaron vestidos y alborotados.

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