Mientras El Payo hizo gala de su sello en Texcoco, Sergio Flores profundizó en el toreo como ejercicio físico. Los aficionados organizaron una manifestación afuera de La México y su tibieza empresarial.
Última corrida de la Temporada Sí a los Toros en la Silverio Pérez de Texcoco, buena entrada y hasta más caras conocidas a pesar de la ausencia de algunas porras y grupos habituales en el tendido de La México. El sol a plomo y solo un poco de aire por momentos. Es 4 de febrero, deberíamos estar en otra plaza.
Total, que sea como fuese aparece el primer Xajay. Bien presentado, delantero vuelto y cárdeno. A pesar de su debilidad se dejará meter mano. Bien lo lleva El Payo con la capa antes de tomar la muleta y meter al toro a la canasta por el lado derecho. La ligazón despierta al respetable.
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Aunque dispareja, vimos trapío en la corrida de Xajay
El Payo, asentado y derechista
Por la izquierda, estética, preciosismo
Aunque sería bueno verlo dando el paso adelante
Su segunda faena fue más rotunda
Se encontraron la calidad del toro y del torero
Para regalarnos más estampas como esta
Después de un pinchazo; buena estocada, mala foto. Ni modo.
Con el quinto una labor que iba de menos a más
Hasta que el Payo decidió que no seguir riñendo con el manso.
Imposible con el segundo
A Sergio Flores no le quedó más que machetear
Más adelante firmó dos faenas vertiginosas
En las que un Sergio a mil por hora pegó molinetes de todas clases
Y citó con esta planta no precisamente vertical
Con el sexto, más molinetes
Algún muletazo como debe ser
Y otros con el clasicismo extraviado
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