Solo Fonseca pasó la prueba con excelencia en tarde de orejerío sin importancia

Solo Fonseca pasó con excelencia la prueba en tarde de orejerío sin importancia.

El examen fue hacerle faena a toros débiles, descastados, parados y mal presentados. Solo Isaac Fonseca pudo llenar la escena; Llaguno, Lagravere y Gutiérrez se quedaron en el intento.

Tan malos los unos como los otros, los dos de Marrón (1º y 2º) y los seis de Vistahermosa dieron al traste con un cartel muy atractivo, en el que se antojaba una auténtica pelea de jabatos por subírsele a las barbas uno al otro de los jóvenes toreros que partieron plaza en el ruedo de Texcoco.

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A pesar de su disposición
La tarde de Juan Pablo Llaguno
Tuvo más apariencia de un Waterloo taurino que de un nuevo amanecer.
Sobre todo con el quinto, frente al que se eternizó pegando pases y luego con la espada
André Lagravere «El Galo» tuvo en suerte al más potable de la tarde, de Marrón
Al que pudo enhilarle algunas tandas por el derecho a pesar de la debilidad del toro
Que no tenía la misma calidad por la izquierda. Comenzaron las premiaciones exageradas
El sexto se despitorró antes de empezar el último tercio y no se sustituyó.
Flaco favor le hizo el juez a Héctor Gutiérrez premiando su actuación frente al primer choto de Vistahermosa
Con el quedó más que mal o bien hacer la estatua
Estuvo algo más a gusto con el séptimo
Pero con la espada la cosa acabó por ponerse cuesta arriba
Isaac Fonseca se impuso a sus alternantes y a su lote de Vistahermosa, infumable como toda la corrida
El natural rematado «hasta allá» se va consolidando como una característica del michoacano
Igual que «untarse» de toro
Apenas vimos un par de verónicas de las suyas
Y una nueva adquisición para el repertorio: el trincherazo
Todo con un acierto tal que hasta pudo ligarle un par de tandas al último Vistahermosa
Que tenía un poquito más de disposición de arrancarse que el resto de sus hermanos
Esta estocada valió un premio de una chunga inversamente proporcional a la gran solidez de la tarde de Fonseca

Por si hacía falta mencionarlo, el maestro Leonardo Campos tuvo un pésimo desempeño presidiendo este festejo

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