Tarde anodina de Sergio Flores, que cortó una oreja para la estadística
Mientras el abreplaza pasó sin objeciones…
…el cuarto fue duramente protestado
Por lo que no hubo nada más que hacer para el torero que jugaba de local
Fonseca pechó con un par de marrajos, mansos buscones con todos los gatos en la panza
Pero no se amilanó ante las dificultades
Y le hemos visto un arrimón de aquellos, sostenido por su atrayente personalidad
Su desparpajo, su abandono y su desdén
Además de los terrenos que pisa
Aunque conoce las consecuencias de pararse dónde las zapatillas arden
Las huellas de la batalla
Pero, oh dios un gran pero, la espada
Arturo Gilio, con el mejor lote, tuvo un actuación de altibajos
El sobresaliente tercero se fue al destazadero con el hocico sellado y dos o tres tandas dentro. Igual le dieron una oreja
Pero no así el noble sexto, al que toreó por nota por derechazos
De menos a más, consiguiendo que el toro bajara la cabeza
Hasta que firmó la única faena verdaderamente merecedora de premio de la tarde-noche
La estocada que valió la oreja
El sobresaliente puyazo de Juan Carlos Paz al segundo de la tarde
Picaron bien Carlos Domínguez hijo y Héctor Delgado «El Ruso», aunque los puyazos se vieron emborronados por enhilarse la vara en las carnes del toro el uno y por barrenar descaradamente el otro.